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Hablar de migración en el inicio de un Año Nuevo, nos obliga a hacer un balance de todo lo que aún queda pendiente por hacer. Tenemos que reconocer lo que se escribe y publica respecto al dolor, que obliga a salir a millones de personas de sus comunidades para buscar un nuevo futuro, principalmente en Estados Unidos; no es nada comparado con el dolor al que se enfrentan diariamente en su camino.

Hablar de migración en pleno invierno nos obliga a recapacitar hacia dónde vamos como humanidad, mientras que las familias festejan la llegada de un año más con nuevas ilusiones, esperanzas y con propósitos de una vida mejor, los migrantes pasan frío en las calles o en centros migratorios; soportando las inclemencias del tiempo, expuestos a enfermedades y a ser víctimas del crimen.

Hablar de migración es reconocer que poco a poco las cosas siempre empeoran para el migrante, que esas promesas de los políticos neoliberales de que todo estará bien son falsas; tenemos que abrir los ojos ante una realidad que nos dice que las cosas aún cada día pueden estar mucho peor. En Estados Unidos, el partido republicano y sus seguidores utilizan un discurso parecido al de Adolf Hitler, hablando de la supremacía blanca y de hacer América grande otra vez; ideas que alimentan la xenofobia, racismo y clasismo entre un sector importante de la ciudadanía, por otro lado muchas personas no le dan importancia a estas declaraciones y piensan que las atrocidades del pasado no pueden volver repetirse, que no puede haber un nuevo genocidio y que estamos en nuevos tiempos, sin embargo; las acciones tomadas por los gobiernos de Florida y Texas muestran todo lo contrario.

Hablar de migración involucra el tema de los avances tecnológicos que hemos tenido y que solo han servido para el enriquecimiento de unos pocos y el empobrecimiento de la gran mayoría; los neoliberales para justificar el fracaso de su modelo económico (fracaso para la mayoría de las personas pero no así para ellos), impulsan a figuras como Donald Trump ex presidente y principal candidato a la presidencia en 2024, Ron DeSantis gobernador de Florida y Greg Abbott gobernador de Texas, quienes con discursos xenófobos, racistas y clasistas ganan popularidad culpando de todo mal a los migrantes.

Hablar de migración implica denunciar al mismo migrante que al obtener un estatus migratorio permanente traiciona a sus hermanos, aquellos que están empezando a recorrer el mismo camino que ellos recorrieron al salir de sus comunidades y que por temor a ser desplazado de sus lugares de trabajo y perder los privilegios obtenidos, miedo que les infunden el mismo sistema que los oprimen, los lleva a que en lugar de luchar para erradicar ese sistema, luchan contra aquellos que son víctimas de él, sin saber que el sistema no discrimina entre los migrantes y para este, ellos también son el enemigo.

Hablar de migración es hablar del poco trabajo que se ha hecho en la actualidad en el asunto migratorio por este nuevo gobierno en México; de como la cuarta transformación aún no ha llegado a los migrantes. Si bien, se ha reconocido que sin la ayuda de las remesas millonarias de los migrantes que siguen preocupándose por nuestro país, México no hubiera salido hasta el día de hoy avante de la pandemia. No se podrían explicar los avances que ha obtenido Andrés Manuel López Obrador sin la participación de los migrantes; sin embargo los grandes benefactores de los grandes proyectos (el Tren Maya, la Refinería de Tres Bocas, el Corredor Interoceánico Istmo de Tehuantepec e incluso la próxima inversión de Tesla en Nuevo León) que siguen siendo las mismas personas de siempre, los que han apoyado, impulsado y promocionado la llamada Mafia del Poder. Mientras que a los que se les reconoce en el discurso oficial como héroes se les sigue dejando a un lado.

Hablar de migración es exponer que el gobierno federal está en deuda con los migrantes. La Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de los Consulados y el Instituto de Mexicanos en el Exterior han funcionado para aquellos mexicanos que por diversas razones se encuentran en el exterior de manera regular (documentada), pero no así para los migrantes indocumentados en Estados Unidos. Los programas de repatriación de cuerpos y de personas, así como la ayuda a los migrantes de retorno, están muy lejos de lo que deberían de ser.

Hablar de migración es reconocer que no todo es negativo, existen diferencias dentro de las políticas de algunos estados de Estados Unidos, mientras que en estados como Texas y Florida se lanzan leyes en contra de los migrantes; en California, poco a poco y gracias al trabajo de activistas defensores de los migrantes se han conseguido algunas victorias como la licencia de manejo para las personas indocumentadas; además de que se continua con la lucha porque los inmigrantes puedan tener acceso a salud digna y a sindicatos que les protejan sus derechos laborales.

Hablar de migración es hablar de la falta de información hacia la comunidad migrante y de la necesidad de crear nuevos medios, que sean atractivos para ellos para que se den cuenta de que solamente unidos podrán avanzar; que son grandes no solo porque han traído riquezas a México, sino también, porque han generado prosperidad a los Estados Unidos, para muestra las miles de empresas que se han enriquecido con la mano de obra de los trabajadores indocumentados.

Es por lo que continuaremos ¡Hablando de Migración!

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