HABLEMOS DE MIGRACIÓN LA “LEY DIGNIDAD”: ¿UNA NUEVA FORMA DE ESCLAVITUD MODERNA?
Por Diego Torres
Hablar de Migración es hablar de cómo, desde 1986 con la llamada Amnistía del 86 (Ley Simpson-Rodino), se han intentado múltiples reformas migratorias bipartidistas en Estados Unidos. Ninguna, sin embargo, tan descaradamente regresiva como la propuesta actual que, con cinismo, pretende imponer un sistema de esclavitud moderna bajo el nombre de “dignidad” para los migrantes.
Hablar de Migración significa analizar la reciente presentación de la “Ley Dignidad” (H.R. 4393), encabezada por las congresistas María Elvira Salazar (republicana de Florida) y Verónica Escobar (demócrata de Texas). Aunque la prensa la presenta como una propuesta seria, su contenido deja claro el desprecio estructural de republicanos y demócratas hacia la comunidad migrante.
Hablar de Migración también exige desnudar los cinco “principios” que esta ley pretende establecer: detener la migración irregular, reformar el sistema de asilo, ofrecer una “solución digna” a quienes ya viven en EE. UU., proteger a los trabajadores estadounidenses y asegurar el crecimiento económico del país. Tras estos ejes se esconde una lógica de explotación y sometimiento.
Hablar de Migración obliga a reconocer que, aunque esta ley probablemente no prospere, sus propuestas reflejan una visión dominante en el gobierno estadounidense: una política de supremacismo y desprecio hacia millones de personas migrantes que han vivido por décadas en condiciones de invisibilidad y precariedad.
Hablar de Migración nos enfrenta a la hipocresía del discurso que dice querer frenar la migración “ilegal” mientras se mantienen políticas intervencionistas que expulsan comunidades enteras de sus países de origen. Criminalizar la migración sigue siendo un negocio rentable.
Hablar de Migración también nos lleva a denunciar el desmantelamiento del sistema de asilo. Esta ley busca negar protección a quienes no representen un beneficio económico, despojando a este mecanismo de su sentido humanitario y jurídico.
Hablar de Migración desenmascara el insulto contenido en la supuesta “solución digna” que ofrece esta ley. Obligaría a migrantes a pagar 7 mil dólares en multas, más un 1% de su salario de por vida, sin acceso a beneficios, institucionalizando el abuso.
Hablar de Migración evidencia cómo se pretende maquillar esta explotación con promesas huecas de proteger empleos y fortalecer la economía. Todo se financiaría con el sudor y el esfuerzo de los propios migrantes, no con impuestos a las grandes fortunas.
Hablar de Migración revela una ideología brutal: culpar a los migrantes de los problemas estructurales del país y, al mismo tiempo, diseñar políticas para exprimirlos y someterlos.
Hablar de Migración nos enfrenta al cinismo de decir que esta ley se basa en “principios bíblicos”. Nada más alejado del mensaje de Jesús de Nazaret, defensor de los oprimidos. Esta ley está más cerca del castigo y el lucro que de la compasión.
Hablar de Migración expone el fondo del proyecto: instaurar un régimen legalizado de esclavitud moderna. No solo criminaliza, también exprime a los migrantes en beneficio de una élite empresarial que participó activamente en su redacción.
Hablar de Migración es, finalmente, una invitación a resistir. El neoliberalismo busca reinventarse a través de nuevas formas de explotación, pero desde nuestras comunidades, desde nuestras luchas, afirmamos que la dignidad no se impone desde arriba: se construye desde abajo.

Deja un comentario