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Hablar sobre migración al inicio de un nuevo año, implica examinar detenidamente las estadísticas de años anteriores para proyectar el futuro que aguarda a los millones de individuos que día a día abandonan sus lugares de origen en busca de un mejor porvenir en Estados Unidos. Si bien estas estadísticas proporcionan una visión del comportamiento y el flujo migratorio, es esencial no perder de vista el inmenso sufrimiento que se oculta detrás de cada migrante.

Abordar el tema de migración, es adentrarse en el creciente número de niñas, niños, adolescentes y mujeres, que se ven obligados a emigrar contribuyendo así al aumento de las estadísticas. Sin embargo, a menudo pasamos por alto el profundo sufrimiento que experimentan al tener que abandonar sus hogares, a enfrentarse a abusos en su trayecto o sufrir violaciones a sus derechos humanos, tanto antes como después de cruzar la frontera.

Hablar de migración implica también reconocer que seis años de esfuerzos gubernamentales para combatir la pobreza, no son suficientes para reparar los daños acumulados durante décadas de injusticia y abuso hacia la población en general. México, al igual que otros países de América Latina, sigue sumido en la pobreza, cuya génesis se atribuye al neoliberalismo promovido por Estados Unidos. Resulta sorprendente que una parte de la población de estos países aún confíe en la clase política de derecha, responsable en gran medida de la situación de pobreza en la región.

Hablar de migración no solo conlleva a abordar los abusos gubernamentales; sino también a enfrentar los perpetrados por el crimen organizado, los cuales han integrado a los migrantes en su cadena productiva. Desde aquellos utilizados como mulas para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, hasta la explotación de menores de edad utilizados como coyotes para en caso de ser detenidos, puedan evadir el sistema de justicia norteamericano y de esta manera continuar con sus actividades ilícitas.

En Estados Unidos, tanto republicanos como demócratas utilizan el tema migratorio con la intención de ganar votos, culpando a los migrantes de problemas que no guardan relación con ellos. Por otra parte, la iniciativa privada se beneficia de los migrantes a treves de los centros de detención privados, así como en las cadenas de televisión y telecomunicaciones que ven en el mercado latino; mayoritariamente compuesto por migrantes indocumentados, que representan una fuente importante de ingresos.

En última instancia, hablar de migraciones es hablar de personas, de sus problemas, sus sueños y las posibilidades de salir adelante. Es imperativo abordar este complejo fenómeno desde una perspectiva humanitaria, reconociendo la importancia de comprender y abordar los aspectos emocionales y psicológicos involucrados en el proceso migratorio.

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