Written by

,

Hablar de migración en este año 2024 marcado por las elecciones presidenciales tanto en Estados Unidos como en México, nos conduce inevitablemente a discutir sobre la política y las acciones de los gobiernos que influyen directamente en las personas llevándolas a tomar la decisión de dejar sus lugares de origen en busca de un futuro mejor emigrando a otros lugares.

En México, a pesar del cambio en la dirección de la política nacional en 2018 con un gobierno más identificado con la población; los estragos del régimen neoliberal persisten. Los principales problemas del país como la violencia y la pobreza continúan afectando principalmente a los más desfavorecidos. Aunque el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador ha centrado sus principales obras de infraestructura en las regiones más necesitadas y ha destinado programas sociales a los más pobres, el deterioro en el que se encontraba gran parte de la población mexicana era tan significativo que lo logrado hasta ahora solo ha servido para estabilizar el país; pero queda mucho trabajo por hacer e iniciar una verdadera recuperación.

Los flujos migratorios persisten, aunque se han observado algunas estadísticas a la baja. Esto se debe en su mayoría al hecho de que muchos mexicanos que antes representaban este flujo migratorio han decidido establecerse permanentemente en Estados Unidos; ya sea a la espera de una reforma migratoria, en espera de nunca ser detenidos o a vivir con el temor de ser detenidos y deportados a su país de origen.

En Estados Unidos la carrera presidencial en la que en tanto Donald Trump como Joe Biden, utilizan el tema migratorio para intentar ganar votos refleja una situación compleja. Trump con su discurso xenófobo ha avivado el odio hacia los migrantes en ciertos sectores de la población, culpándolos injustamente de problemas de los que no son responsables. Por otro lado, aunque el discurso de Biden muestra cierta aceptación hacia la comunidad migrante, los números de su gobierno muestran lo contrario; el número de deportaciones ha aumentado incluso superando las cifras bajo el mandato de Trump.

Hablar de migración no solo implica denunciar el uso con fines electorales de los migrantes por ambas naciones, sino también informar sobre la importancia de los migrantes para la economía de ambos países. En México las remesas alcanzan cifras récord cada año, siendo una parte vital de la economía nacional. En 2023, más de 63 mil millones de dólares fueron enviados por migrantes a sus familiares en México; lo que representa más del 18% del ingreso de los migrantes. Por otro lado, en Estados Unidos la comunidad migrante contribuye significativamente a través del pago de impuestos (los cuales son mayores a los de la población en general) así mismo, a partir de la reforma migratoria de 1986 se obligó a que la mayoría de los indocumentados que buscan obtener un empleo presenten documentación falsa con la cual sus patrones justifican la contratación y les hacen la retención de impuestos; tales como los impuestos locales y federales, medical y el seguro social. Este último que es donde los ciudadanos juntan lo que se les entregara en su jubilación, esto no será obtenido por los migrantes, así como tampoco podrán hacer uso de otros servicios a los que podrían tener derecho, debido a la carencia de un número de seguro social válido para ser reclamados. Esto deja una gran cantidad de dinero en las arcas del gobierno estadounidense cuyo uso o destino queda en la oscuridad.

Hablar de migración es un llamado a la conciencia de los gobiernos para que actúen en beneficio de la comunidad migrante, que durante años ha contribuido tanto a ambos países sin pedir nada a cambio. También implica informar a la comunidad migrante sobre su importancia y la necesidad de unirse para exigir el respeto de sus derechos. Solo a través de la unidad podrán construir un futuro mejor para sí mismos y poder solucionar el problema de la migración irregular que tanto daño hace a los más necesitados.

Deja un comentario