Por Diego Torres

HABLEMOS DE MIGRACIÓN

Por Diego Torres

Millones de migrantes, enfrentan enormes problemas, especialmente quienes buscan llegar a Estados Unidos, ya sea dentro de sus fronteras o en territorio mexicano. Además, es fundamental, considerar la situación en todos los países expulsores de personas; debido a la enorme pobreza y la creciente ola de violencia a nivel mundial.

Estados Unidos se encuentra en vísperas de unas elecciones presidenciales, que pondrán nuevamente a los migrantes en el centro del debate. Kamala Harris, candidata del Partido Demócrata y Donald Trump, del Partido Republicano, presentan visiones contrastantes sobre este tema. Aunque en teoría, Harris podría ser la más favorable a los derechos de los migrantes; la experiencia histórica sugiere que las políticas migratorias de ambos partidos, han perjudicado a este sector de la población. La candidatura de Trump, marcada por su retórica antiinmigrante, resulta especialmente preocupante. Sin embargo, es importante recordar, que incluso aquellos líderes que se presentan como defensores de los migrantes, han implementado políticas que han tenido consecuencias negativas para esta comunidad. El uso político de la migración, ha sido una constante en la historia de Estados Unidos. Un triunfo de Trump podría exacerbar, aún más las divisiones y los prejuicios existentes entre la población más radical.

Hablar de migración, hacia Estados Unidos, no es un asunto sencillo. Más allá de los debates políticos, la creciente dificultad para ingresar al país, ya sea, de manera regular o irregular, obliga a muchos migrantes a tomar decisiones arriesgadas. Algunos buscan vías legales alternativas, mientras que otros se ven forzados a atravesar territorios peligrosos, poniendo en riesgo sus vidas.

Además, de analizar la situación en los países de destino, es crucial examinar las condiciones en los países de origen. En México, a pesar de los avances recientes, la pobreza y la violencia siguen siendo, factores que forzan a miles de personas a migrar. En Honduras y Guatemala, los nuevos gobiernos enfrentan el desafío de abordar las causas profundas de la migración. No obstante, en El Salvador, a pesar del Estado de Excepción implementado por el presidente Bukele, la migración persiste. Incluso Donald Trump, ha cuestionado la eficacia de estas medidas y declarado que la criminalidad en El Salvador, ha disminuido debido a que el gobierno ha expulsado a sus criminales hacia Estados Unidos.

Hablar de migración es un desafío global, que requiere soluciones a largo plazo. A pesar de los esfuerzos de los gobiernos, este problema persiste y se agrava cada día. Es fundamental que Estados Unidos y los países de origen de los migrantes, asuman su responsabilidad y aborden las causas profundas de la migración: la pobreza y la violencia. Además, es necesario fortalecer la cooperación internacional, para implementar políticas migratorias justas y equitativas. La creciente vulnerabilidad de mujeres y niños migrantes, exige una respuesta urgente y coordinada. Las medidas aisladas, como las cartas entre líderes; no son suficientes para abordar esta crisis humanitaria.

La disminución, en el flujo migratorio de mexicanos, hacia Estados Unidos; no es necesariamente el resultado de políticas gubernamentales efectivas. Más bien, se debe a una combinación de factores, como son: los esfuerzos de los migrantes por evitar la detección y las escasas regularizaciones de migrantes tras una espera de muchos años.

Hablar de Migración es un desafío que trasciende fronteras y exige una respuesta global. Todos somos parte de esta compleja realidad y por lo tanto, tenemos la responsabilidad de contribuir a construir un mundo más justo y equitativo. Es necesario, fomentar una mayor conciencia sobre las causas de la migración y promover acciones concretas, para abordar este problema desde una perspectiva más humanitaria.

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