HABLEMOS DE MIGRACIÓN

Por Diego Torres

Hablar de migración, ante el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, nos obliga a reflexionar sobre las acciones emprendidas por la administración de Andrés Manuel López Obrador para abordar los pendientes en relación a las causas profundas del fenómeno migratorio. Aunque se promovió un discurso de cambio y justicia social, en el panorama general quedaron muchas cuentas pendientes. La reducción de la pobreza no detuvo la movilidad de las personas hacia Estados Unidos y la Guardia Nacional, que oficialmente funcionaba como apoyo para el Instituto Nacional de Migración (INM), con el fin de ordenar los flujos migratorios que ingresan a nuestro país (un «muro virtual» para proteger los intereses de Estados Unidos), terminó siendo señalada por la violación de los derechos de los migrantes.

Hablar de migración, en el nuevo gobierno implica, reconocer las grandes deudas derivadas de las promesas no cumplidas por Andrés Manuel López Obrador; deudas que la presidenta Sheinbaum, deberá asumir como propias. México enfrenta graves problemas: la falta de personas para trabajar el campo, altos niveles de violencia, que si bien no han aumentado, tampoco han disminuido de manera significativa en comparación con administraciones anteriores y una desigualdad económica cada vez más profunda; donde una minoría continua concentrando la riqueza, mientras la inmensa mayoría, aún carece de lo necesario.

El tema migratorio, ha rebasado la capacidad del Estado mexicano; los flujos migratorios en constante crecimiento, han evidenciado el gran rezago del INM, para atender las caravanas de migrantes, que continúan llegando a nuestro país y seguirán aumentando en los próximos años. México, por su posición geográfica y estratégica, se ha convertido en un actor clave en el flujo migratorio mundial. Cada mes, más de 500,000 personas cruzan la selva del Darién con la esperanza de llegar a Estados Unidos; la mayoría llega a la frontera sur de México donde, debido a las nuevas políticas migratorias estadounidenses, se quedan en espera de una cita para iniciar su trámite de asilo en el norte. Aunque Estados Unidos se ha comprometido a recibir hasta 120,000 solicitudes de asilo al mes, la mayoría de migrantes se verá obligada a regresar a sus países de origen, a ser enviada a un tercer país seguro o simplemente, a quedarse en México.

Hablar de migración, en una fecha tan significativa como esta, donde la «cuarta transformación» entra en su segunda etapa, genera la esperanza no solo de los mexicanos radicados en el exterior, sino también, de las personas en movilidad que buscan un respiro ante la enorme presión que los orilló a abandonar sus países. La aprobación popular hacia Claudia Sheinbaum y las mayorías calificadas en ambas cámaras legislativas, crean un ambiente favorable para que los migrantes tengamos la expectativa de que, finalmente se impulsen acciones concretas para una reforma migratoria integral. Esta reforma, no solo debe contemplar a los migrantes en Estados Unidos, sino que debe ser parte de un enfoque más amplio; tanto a nivel regional como global que aborde las realidades contemporáneas de los flujos migratorios y proteja los derechos de todos los migrantes.

Hablar de migración, en el inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, abre una nueva oportunidad para que México asuma un papel de liderazgo en la región y sea más activo en la creación e impulso de políticas migratorias justas y humanitarias; tanto dentro como fuera del país. Es crucial que se priorice una reforma migratoria integral, que contemple tanto a la comunidad migrante en Estados Unidos, como a quienes transitan por los países de paso migratorio.

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