HABLEMOS DE MIGRACIÓN

Por Diego Torres

Hablar de migración, en el entorno trumpista, implica hacer un profundo y frío análisis de la realidad que enfrenta la comunidad migrante en Estados Unidos. Lo que a primera vista parece ser, la «mano dura» de Donald Trump contra la migración indocumentada, es en realidad, la continuación de una política de Estado que se remonta a tiempos del Tratado de Guadalupe Hidalgo y que con el paso de los años, se ha radicalizado cada vez más.

Hablar de migración, en el discurso político, nos lleva a recordar que la retórica agresiva de Trump, en su primer intento por llegar a la presidencia de Estados Unidos, le permitió obtener la victoria al desviar la atención de las verdaderas causas de los problemas del país y enfocar, la culpa en los migrantes. Sin embargo; ese mismo discurso no le fue suficiente en su intento de reelección, donde fue vencido por el demócrata Joe Biden. Si bien es cierto que, en el inicio del gobierno de Biden, tuvo que enfrentar el intento de golpe de Estado perpetrado por más de mil seguidores de Trump el 6 de enero de 2021 (muchos de los cuales, a pesar de haber agredido brutalmente a policías, han sido perdonados por el propio Trump en sus primeros días de gobierno), esto solo fue el inicio de una administración llena de altibajos, donde se combinaron las consecuencias de una mala administración durante el gobierno de Trump, pero principalmente con un desempeño deficiente de Biden; lo que le llevo a perder el apoyo de su propio partido y que encamino a Estados Unidos, a la precaria situación en la que se encuentra hoy.

Hablar de migración, en la estrategia trumpista, implica entender que Donald Trump aprendió la lección: que culpar a los migrantes de los problemas del país, le da crédito a su discurso político. Pero ahora su posición, ha ido más allá. Ha pasado de describirlos como criminales a señalarlos como una «raza inferior» que, según él, contaminan la «sangre» de la supremacía de la raza blanca norteamericana. También entendió, que su verdadera base de apoyo no está en las masas, sino en ese pequeño sector supremacista blanco; que literalmente morirían por él y un contado número de magnates, que poseen los recursos económicos y armamentísticos necesarios, para imponer su agenda. A medida que avance el gobierno de Trump, la verdad saldrá a la luz: cuando ya no pueda seguir culpando a los migrantes, utilizará el poder económico, que hoy le brindan magnates como Elon Musk entre otros. Y cuando eso no le alcance, si las condiciones se lo permiten, recurrirá a la fuerza bruta de sus seguidores para imponerse.

Hablar de migración hoy, implica pedir cautela a los migrantes indocumentados, ante los actos xenofóbicos que los asecharán, no solo por parte del gobierno, sino también de los sectores de la derecha radical, que representan una amenaza aún mayor. Ya que muy pocos migrantes saben que, en caso de ser víctimas de cualquier crimen, pueden denunciar y con esto asegurar su estancia de manera legal. El día de hoy, las amenazas y declaraciones xenofóbicas de Trump, ha obligado a todo el mundo a poner atención en los migrantes, lo que, dentro de la complicada situación, es un punto favorable. También es necesario que los migrantes mantengan la calma, muchas de las medidas que Trump promueve desde su campaña, ya se han venido aplicando: millones de personas han sido expulsadas de Estados Unidos a lo largo de la historia, ya sea mediante procesos de deportación, detenciones en la frontera o regresos voluntarios; que ante la crisis económica, les han impedido a muchos migrantes e incluso ciudadanos norteamericanos a vivir con dignidad en Estados Unidos.

Hablar de migración, en tiempos trumpistas es hablar del impacto del neoliberalismo en la humanidad. Este sistema económico, impulsado por las élites financieras, que solo busca beneficiar al 1% de la población mundial a costa del empobrecimiento del 99% restante.

Hablar de migración, es sumamente complejo. No lleva a plantearnos la siguiente interrogante: ¿Cómo explicar los distintos niveles de vulnerabilidad dentro de la comunidad migrante? La cual es un grupo vulnerable, dentro de una población donde predomina la pobreza. Y dentro de este grupo, se debe de prestar especial atención a las mujeres y los menores no acompañados, que enfrentan aún mayores riesgos y todavía más vulnerables, son las mujeres, niñas y niños indígenas que migran sin compañía, expuestos a una triple marginación.

Hablar de migración, nos lleva a cuestionarnos si las acciones de los gobiernos (federales, estatales, municipales y comunales) realmente están respondiendo a las necesidades de este sector tan amplio y diverso. Hasta ahora, las políticas migratorias, han sido insuficientes y en muchos casos, han sido utilizadas como herramientas de manipulación política.

Hablar de migración, en tiempos difíciles, también nos permite ver las oportunidades que existen. Históricamente, la comunidad migrante ha sido resiliente. Ha soportado maltratos en sus países de origen y en Estados Unidos, pero han sabido abrirse camino. Son ellos quienes han levantado la economía del gigante del norte y al mismo tiempo, han evitado que sus comunidades de origen se hundan aún más en la pobreza.

Hablar de migración, en la Cuarta Transformación de la vida pública de México, significa reconocer que no se puede concebir un verdadero cambio sin la participación de las y los mexicanos migrantes en Estados Unidos, en especial los indocumentados. Durante la campaña electoral de 2024, en su visita a Los Ángeles, Claudia Sheinbaum, no solo sintió el amor de la comunidad migrante hacia México, sino también su firme compromiso de apoyarla en su trabajo por la transformación del país.

Hablar de migración y resistencia, es entender que este respaldo será clave para que nuestra presidenta, pueda enfrentarse con firmeza al criminal de Donald Trump; tal como lo hizo Andrés Manuel López Obrador al negar entregar la entregar la soberanía del país ante este personaje nefasto. La comunidad migrante ha demostrado una y otra vez su fuerza y su capacidad de resistencia. Es momento de que su voz sea escuchada y su participación reconocida en la construcción del México del futuro.

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