EL T-MEC, LA EXPLOTACIÓN LABORAL EN CANADÁ Y LA DESTRUCCIÓN DEL CAMPO MEXICANO

Por Diego Torres

Detrás de los permisos temporales y los contratos formales, miles de trabajadores mexicanos enfrentan explotación, abandono institucional y violaciones sistemáticas a sus derechos, mientras el T-MEC empuja al campo mexicano a su desaparición.

Uno de los temas más abordados en el ámbito de la especulación entre México y Estados Unidos ha sido la revisión del T-MEC. Existe una preocupación legítima de sectores afectados (positiva y negativamente) por este tratado comercial, sin embargo, poco se ha hablado del papel de Canadá en este tratado. Al igual que ocurre en las discusiones sobre el fenómeno migratorio, suele dejarse de lado.

Si bien el T-MEC no contiene ningún capítulo específico sobre tema migratorio, si aborda el tema del derecho laboral. En este punto se presenta una diferencia: mientras que en la relación entre México y Estados Unidos la mayoría de los trabajadores mexicanos en ese país carecen de un estatus migratorio regular, en Canadá existe un número mayoritario de mexicanos que viven y trabajan con un permiso de trabajo temporal, lo que supondría un respeto a los derechos de los migrantes. No obstante, la realidad dista mucho de lo que ocurre en ese país que goza de una mejor reputación que la de Estados Unidos.

Desde 1974 existe un programa de Trabajadores Agrícolas Temporales entre México y Canadá. Dicho programa ha contribuido a fortalecer la relación bilateral entre ambos gobiernos, además de ser un modelo que muestra la posibilidad de mantener un movimiento migratorio de trabajadores de manera regulada, digno y efectiva. Si bien, este programa ha permitido que entre 50 y 75 mil trabajadores agrícolas mexicanos viajen de manera segura a trabajar temporalmente a Canadá con contratos tramitados y firmados en territorio mexicano, no los ha librado de los abusos que también enfrentan los migrantes indocumentados en Estados Unidos.

Miles de trabajadores mexicanos están siendo explotados en Canadá, pese a que cuentan con contratos y un marco legal que, debería protegerlos. Al encontrarse tan lejos y al viajar con los permisos necesarios, su situación suele quedar fuera del radar. Existen reportes sobre el uso de menores trabajando en granjas, de listas negras donde se registra a quienes exigen sus derechos para no volver a ser contratados, de incumplimiento de contratos, retención de pasaportes y otras prácticas irregulares.

Los migrantes en Canadá se encuentran abandonados, carecen de un diálogo con autoridades de ambos países. Aunque los consulados carecen de marco legal para brindar defensa jurídica, eso no los exime de darles acompañamiento y orientarlos sobre dónde pueden recibir asistencia. De igual forma, la Secretaría del Trabajo de México tampoco da un seguimiento adecuado a estos trabajadores: pese a que los contratos se firman en México y que las empresas contratantes deben estar registradas, el seguimiento se interrumpe una vez que salen del país.

El T-MEC ha afectado profundamente el campo mexicano. En los últimos meses se han registrado manifestaciones de campesinos que exigen la cancelación de este tratado, al considerar que ha sido la causa de su pobreza y de la pérdida de la autosuficiencia alimentaria del país.

Una de las exigencias de organizaciones defensoras de los trabajadores agrícolas temporales es que, tanto en la negociación de los contratos como en la revisión del T-MEC, al menos se les escuche. Hoy las decisiones son tomadas por políticos y empresarios, excluyendo la voz de los trabajadores. Esta exclusión facilita su explotación y al mismo tiempo profundiza la destrucción del campo mexicano. Este tratado, que ha empobrecido y expulsado a los campesinos de nuestro campo, es el que hoy permite su explotación en Canadá bajo esquemas supuestamente regulados. Es imprescindible que en la revisión que se llevará a cabo a mediados de año, este sea un tema que no se deje fuera de la negociación.

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