LA CONSTRUCCIÓN DE LA MAQUINARIA DE CONTROL: DETENCIONES, DEPORTACIONES Y CAPACIDAD CRECIENTE

Por Diego Torres

Cifras del DHS comparan aprehensiones, deportaciones y retornos por administración, mientras crece la capacidad diaria de detención.

Donald J. Trump prometió durante su campaña realizar el mayor número de deportaciones en la historia. En algunas entrevistas habló de tres millones; en otras ocasiones, como es su costumbre, inventó cifras y habló de deportar a once, quince y hasta veinte millones de migrantes. Acostumbrados a las promesas huecas de su campaña previa, de su primer mandato y del periodo en que esperó para su segunda campaña —que, increíblemente, le dio la oportunidad de volver a ser presidente de Estados Unidos—, muchos no tomaron con seriedad esas promesas que, al día de hoy, pese a estar lejos de cumplirse, ya se reflejan en la práctica.

Al analizar el aumento desmedido de la contratación de agentes de ICE y la instalación de nuevos centros de detención migratoria, no cabe duda de que estamos ante lo que será el gobierno más feroz contra la población migrante.

Los migrantes han sido la válvula de escape de los gobiernos desde Bill Clinton, cuando empieza la construcción del muro, hasta la fecha. Los números lo demuestran y nos presentan una realidad que solo se ha aceptado debido a la fuerza desmedida que Trump ha mostrado contra esta comunidad, pero que, de facto, es una constante a la que los migrantes se han enfrentado y seguirán enfrentando.

El negocio de la migración es muy extenso. No se puede desenmarañar en un solo artículo: se necesitan muchas horas para hablar y entender este fenómeno. Pero sí podemos enfocarnos en algunos datos que nos permitan ir, poco a poco, entendiéndolo. La meta establecida de deportaciones por Trump al inicio de su gobierno es de un millón de deportaciones anuales.

El problema es que, para poder deportar a ese millón, es necesario ampliar la capacidad de detención y hacinamiento existente. Esto, se debe a que no todas las personas detenidas por ICE pueden ser deportadas de manera exdita, sin juicio previo.

Según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en 1993 las detenciones alcanzaron la cantidad de 1,327,261; las deportaciones solo fueron de 42,542; y 1,243,410 personas optaron por una salida voluntaria. La mayoría de las detenciones se realizan al momento en que una persona cruza la frontera: momento en el que, al firmar su salida voluntaria, es retornada a México y en la mayoría de los casos vuelve a intentar cruzar indocumentadamente, es detenida nuevamente varias veces, hasta que logra pasar o desiste de su intento.

La información del DHS muestran que durante el gobierno de Bill Clinton (1993–2000) se detuvieron a 12.21 millones de migrantes; 870 mil fueron deportados; y 11.42 millones retornaron voluntariamente. En la administración de G. W. Bush (2001–2008) las detenciones llegaron a 9.26 millones; se deportó a 2.01 millones; y 8.32 millones retornaron por propia voluntad. El gobierno de Barack Obama realizo 6.03 millones de detenciones; deportó a 3.06 millones; y solo registró 600 mil retornos voluntarios. Trump, en su primer mandato, marcó su intención con la detención de 3.13 millones; deportó a 1.20 millones; y solo 440 mil retornaron de manera voluntaria. Biden, en solo dos años fiscales, detuvo a 4.45 millones; deportando a 200 mil migrantes; y los retornos voluntarios fueron solo de 440 mil personas.

Estas cifras muestran claramente cómo las administraciones demócratas de Obama y Biden, sin tanto espectáculo, han sido las que más migrantes han detenido y deportado. Pero también podemos ver cómo Trump, durante su primer mandato, estaba en el camino de imponer su propio récord. Y al ver las acciones persecutorias hacia los migrantes en general, podemos vislumbrar un futuro muy complicado para la comunidad migrante.

La capacidad de detención en lo que va de esta administración se ha incrementado: de 44,000 (enero de 2025) a 70,000 por día hacia finales de año, según reportó ICE, y seguirá creciendo. Esto aumentará el rezago de los casos migratorios existentes, que se cuentan por millones. Aumentará también el tiempo de detención en los centros de detención, ante la negativa del gobierno de conceder libertad bajo fianza para llevar procesos en libertad. No es un error administrativo de Trump: está contemplado en el presupuesto multimillonario aprobado por el Congreso el 1 de julio de 2025 en el “One Big Beautiful Bill”.

Si bien los números prometidos por Trump aún están lejos de cumplirse, no así el terror que está causando a la comunidad migrante por sus acciones.

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