Mujeres migrantes frente a la persecución trumpista.
Por Diego Torres
Hablar de migración, también es hablar de mujeres y de lucha. El 8 de marzo ha sido reconocido internacionalmente, como el día internacional de la mujer. Aquella lucha iniciada por las mujeres durante la Revolución Rusa en 1917, impulsó movimientos feministas. Lucha que años antes dieron las adelitas: mujeres mexicanas que pelearon en la Revolución Mexicana para enfrentarse a la dictadura dominante. Es una lucha que hoy, sigue buscando terminar con la violencia que continúa aquejando a las mujeres.
En 2017, organizaciones feministas de más de 50 naciones, convocaron a un paro internacional de mujeres para protestar contra las distintas formas en que son violentadas. Esta nueva ola de protestas, ha llevado a mejorar la situación de algunas mujeres; aunque la gran mayoría siguen padeciendo de un sistema patriarcal y machista donde los feminicidios siguen en cifras preocupantes.
Las mujeres migrantes, son un grupo extremadamente vulnerable. Existen miles de historias desgarradoras de mujeres, que fueron expulsadas de sus lugares de origen a través de la violencia. Obligándoles a buscar un futuro mejor mediante la migración.
El peligro al que se enfrentan las mujeres migrantes, no es diferente al que enfrentan las demás mujeres, lo que sí es diferente, es la exposición a estos peligros. Sin importar el camino que tomen, la violencia parece estar esperándolas. Ya sea, si la ruta es por los caminos de África, el mediterráneo, la selva del Darién, los caminos por territorio mexicano o en la frontera sur de Estados Unidos. Rutas donde, la constante es un peligro latente a cada paso.
La violencia que sufren las mujeres migrantes durante su camino, incluye: robos, agresiones, violaciones, secuestros y asesinato. Millones de mujeres que han sufrido esta violencia en su camino migratorio, hoy están siendo perseguidas en Estados Unidos por un gobierno extremadamente xenófobo y misógino, encabezado por Donal Trump; para quien los migrantes son despreciables y culpables de ensuciar la sangre de lo que él considera una raza superior.
Para entender el peligro que las mujeres migrantes enfrentan en Estados Unidos, tenemos que analizar a Trump; quien ve a los migrantes, como seres no dignos y lo sumamos, al desprecio que ha mostrado por las mujeres, podremos tener un panorama de dicho peligro. La moral de Trump, se puede evaluar con los comentarios obscenos que realiza a cada momento; basta recordar, cómo se refirió a su hija en el 2006 en el programa The View dijo “Si Ivanka no fuera mi hija, tal vez hubiera salido con ella”; o cuando fue captado en 1992 en el programa “Entertainment Tonight” en un especial de navidad, haciendo comentarios sobre una niña de 10 años a quien le dijo “Voy a salir con ella dentro de 10 años. ¿te lo puedes creer?”. Esta violencia de Trump, ha continuado a través de los años y recientemente se le ha captado insultando a reporteras, como el caso de la periodista Katie Rogers, del diario New York Times, quien tras publicar un artículo sobre el estado de salud del Trump, este publicó en su medio, Truth Social, que la reportera era: “reportera de tercera categoría, fea por dentro y por fuera”.
A esto, debemos agregar el tema más incómodo para la actual administración de la Casa Blanca, los “Epstein Files”, en los que el nombre de Donald Trum, según el New York Times, aparece 38 mil veces. Estos expedientes, son la cúspide de la corrupción y podredumbre que dirige el gobierno más poderoso del mundo. Y lo paradójico, es que sea una mujer la que esté al frente de la defensa de dicho gobierno. Pam Bondi, quien trabajó más de 18 años como fiscal, viendo casos de violencia doméstica y homicidios, hoy defiende férreamente a un personaje como Trump; es inconcebible y muestra el peligro a que están expuestas las mujeres migrantes en Estados Unidos, la Jefa del Departamento de Justicia, idolatra a Trump y le permite y justifica todo. Bondi, justifica la injusticia y Kristi Noem encargada de la Seguridad Nacional, impulsa la violenta persecución, detención y deportación de migrantes en Estados Unidos. La Organización ACLU, (Unión Estadounidense de Libertades Civiles) denunció en octubre de 2025, la precaria situación que enfrentan mujeres embarazadas, quienes se encontraban encadenadas y sin atención prenatal en los centros de detención. Videos en redes sociales, han mostrado la detención violenta de mujeres migrantes e incluso el asesinato de Renne Good, ciudadana estadounidense, quien perdió la vida después de que un agente de ICE, le disparara, en una clara muestra de la violencia desbordada por la administración trumpista. Es innegable, el odio del gobierno de Trump, contra todos aquellos que están en contra de él y aún más innegable, es el desprecio de este personaje hacia la mujer; increíblemente, son mujeres sus principales defensoras.
En un mes, donde la lucha por la defensa de los derechos de la mujer es indispensable e imprescindible; condenar estas acciones y hacer un llamado de la comunidad migrante en defensa de las mismas, pero con un esfuerzo mayor: el de las mujeres migrantes.

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