Mujeres migrantes e irregularidad en Canadá: una realidad que crece

 Por Diego Torres

Cuando se aborda el tema de la migración irregular, normalmente se piensa en Estados Unidos, principal país receptor de la inmigración irregular en el continente americano. Sin embargo, en los últimos años, Canadá ha ido ocupando un lugar significativo. Según datos del Gobierno de Canadá, se estimaba que para 2024, existían cerca de medio millón de migrantes indocumentados en el país. La mayoría de ellos llegó por medios legales, ya sea mediante un permiso de trabajo temporal, movilidad internacional o estudios y un grupo menor, por cruces en la frontera con Estados Unidos.

Si bien es cierto, que los hombres siguen ocupando una parte importante del número de migrantes que llegan a Canadá, la realidad es que en los últimos años las mujeres han ido aumentando su presencia. Y aunque los peligros a los que se enfrenta la mujer migrante, son menores que los que enfrentan otras mujeres que toman las rutas hacia Estados Unidos, la realidad es que, también son víctimas de una violencia sistemática por el simple hecho de ser mujeres.

Amnistía Internacional, en su reporte “Canada has destroyed me”, evalúa los programas temporales y las condiciones de trabajo vinculadas con el estatus migratorio. Entre los hallazgos informa, que el abuso hacia las mujeres migrantes inicia incluso antes de su llegada a Canadá: muchas migrantes se endeudan para pagar cuotas totalmente ilegales a los reclutadores y en otras ocasiones terminan firmando contratos poco claros e incluso falsos.

Aquellas mujeres, que llegan utilizando una ruta irregular se enfrentan a los mismos peligros que la mayoría de migrantes que se dirigen hacia Estados Unidos. Peligros que, puntualmente ha informado UN Women, tales como el riesgo de trata con fines de explotación sexual y laboral, violencia por parte de redes criminales, extorsión y violencia de género.

La explotación de las migrantes, se da tanto con las indocumentadas, por su misma situación irregular; así como con aquellas que llegan con permisos de trabajo temporal. Esto ocurre debido a los candados que se les ponen a los migrantes para someterlos a un sistema de explotación. Amnistía Internacional, ha informado que los permisos vinculados a un solo empleador (contratos cerrados) crean un desequilibrio de poder que facilita el abuso y la discriminación hacia las migrantes; la ONU, en un reporte especial de 2023 ya mencionaba preocupaciones severas sobre el sistema de trabajo temporal, como una forma contemporánea de esclavitud.

Uno de los sectores donde las mujeres son más vulnerables, es el de la agricultura. Migrant Worker Health Programs, indica la existencia de aproximadamente setenta mil migrantes en el sector agrario y se han reportado casos de acoso sexual, coerción y represalias por rechazar avances. Lamentablemente, la condición de las mujeres migrantes, les impide presentar denuncias por miedo a la deportación; o en el caso de las que tienen un permiso de trabajo, el miedo es a no volver a ser contratadas.

No todo es negativo en Canadá. Existen programas de protección para las migrantes, como el Permiso de Trabajo Abierto para Trabajadoras “Vulnerables”, que otorga a personas con permiso de trabajo atado a un empleador, que son víctimas de abuso o riesgo laboral, la posibilidad de obtener un permiso de trabajo abierto. El trámite es sin costo y se tramita en línea. Programa que benefició aproximadamente, a diez mil migrantes en 2025; el doble de los registrados en 2024, donde se beneficiaron poco más de cinco mil migrantes.

El Gobierno de Canadá, anunció a finales de 2024 y presentó el Plan de Niveles de Inmigración 2025–2027, el cual busca detener el crecimiento poblacional, para lograr un crecimiento sustentable. Esto significa que en los próximos años el número de permisos de trabajo disminuirá, lo que orillará a muchos migrantes, a negarse a volver a su país de origen tras la terminación de su contrato y pasar a formar parte de la estadística de los migrantes indocumentados y con ello más explotación y violaciones de los derechos de las y los trabajadores migrantes.

Si bien el Gobierno de Canadá, espera volver a admitir a un mayor número de trabajadores temporales, después de 2027; la realidad es que con las medidas coercitivas del gobierno de Trump, hacia los migrantes, podría impulsar a los migrantes indocumentados en Estados Unidos, a buscar suerte en Canadá: ya sea buscando que, al ser detenidos por ICE, soliciten ser enviados a Canadá como tercer país seguro, o incluso intentando cruzar la frontera de manera indocumentada. Esto traerá una mayor oferta de mano de obra barata para los empleadores de trabajadores temporales, lo que les permitirá, poner más presión hacia estos o incluso poder disponer de ellos en cualquier momento.

La migración irregular en Canadá, no puede entenderse sólo como un “número creciente”, sino como el resultado de políticas, contratos y estructuras, que empujan a muchas personas —y cada vez más mujeres— a escenarios de vulnerabilidad. Reconocer la violencia específica que enfrentan, desde el reclutamiento hasta el trabajo en sectores como la agricultura, es el primer paso para exigir mecanismos efectivos: no solo programas de protección, sino cambios de fondo que reduzcan el desequilibrio de poder y garanticen derechos laborales y humanos para quienes sostienen con su trabajo, a una parte importante de la economía canadiense.

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