Migración, derechos humanos y el fracaso moral del orden internacional
Por Diego Torres
Hablar de migración, es reflexionar sobre el papel de la ONU y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es preguntarnos si la ONU realmente previene la repetición de los horrores y atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, es si el marco ético de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es respetado por los países más poderosos del planeta. Un ejemplo que nos permite hacer ese análisis y contestar esa pregunta, es el caso del asilo y el refugio a nivel mundial.
La sello característico más famoso de la Segunda Guerra Mundial, fue el genocidio implementado por el régimen Nazi. Hoy, varios países integrantes de la ONU, han aceptado que existe un genocidio de Israel hacia el pueblo palestino y que al 2023, cerca del 90% de la población de Gaza había sido desplazada; la misma ONU ha condenado y pedido que se quite el bloqueo que Estados Unidos mantiene contra el pueblo cubano, bloqueo considerado por muchos, como un bloqueo genocida, como una de las muchas consecuencias de este bloqueo, donde miles de cubanos, han salido de la isla en busca de un mejor futuro; teniendo como principal objetivo Estados Unidos y recientemente incluso México.
Sin embargo, ambas cosas continúan sucediendo al parecer sin importarle a quienes tienen la capacidad de detenerlas, manifestarse en contra de estas acciones no es suficiente si no se actúa con la misma convicción. Muchos de los países que condenan estos actos, continúan teniendo relaciones con Israel y siguen sin apoyar a Cuba, por temor de ser alcanzados por las acciones represivas de Estados Unidos.
Las Guerras entre Estados Unidos y Afganistán, desplazó alrededor de seis millones de afganos; así como el conflicto entre Rusia y Ucrania que ha desplazado a millones de personas, tanto interna como externamente. Más recientemente, la tensión existente entre Estados Unidos e Irán, muestra cómo las acciones de las potencias, afectan severamente la estabilidad mundial. Todo esto y mucho más, es una muestra de la ineficiencia de la ONU, cuando se trata de poner en orden a potencias armamentísticas. Tal parece que la función de la ONU, no es evitar que se den hechos deplorables, sino evitar que se dé una organización mundial capaz de enfrentar la injerencia de los poderosos.
Estos casos, solo son una muestra de la descomposición mundial en que nos encontramos desde hace muchos años. Estos y otros fenómenos, han causado desestabilización a nivel mundial y con ello masivas migraciones en todo el mundo.
Los flujos migratorios, desde hace mucho tiempo, se han visto como un lucrativo negocio del neoliberalismo. Corporaciones transnacionales que se enriquecen provocando pobreza en las comunidades de países subdesarrollados, organizaciones criminales internacionales generan violencia en los países productores y de tránsito de estupefacientes que son comprados en los países de primer mundo; y las catástrofes ambientales, originadas por el cambio climático, consecuencia de la devastación y explotación ejercida por los oligarcas en todo el mundo.
Todo esto, obliga a que las personas salgan de sus comunidades, no por gusto, sino porque no les queda otra opción que enfrentar la miseria, la violencia o la muerte en esos lugares. El desplazamiento de personas, es el resultado de políticas imperialistas que se dan en los países que terminan siendo quienes reciban a estos desplazados; no para darles algún alivio migratorio ya sea Asilo, Refugio o una estadía temporal que les permita reacomodarse en algún lugar menos inseguro de donde partieron.
A pesar de que la historia muestra, cómo el asilo y el refugio no solo han dado paz a los desplazados, sino que también han traído grandeza a los países que los otorgan; en la actualidad esto no se ve así. Hoy predomina una xenofobia absurda contra el migrante, paradójicamente impulsada incluso por migrantes o por hijos de migrantes, que olvidan su propia historia.
Por eso, hablar de asilo y refugio no es hablar solo de trámites migratorios. Es hablar de derechos humanos, de guerras, de bloqueos, de pobreza, de violencia, de imperialismo y de la responsabilidad que tienen los países frente a los pueblos que han sido obligados a desplazarse. En esta edición de Hablemos de Migración, buscamos abrir esa discusión desde una mirada crítica, humana y comprometida con quienes han tenido que dejarlo todo para intentar salvar la vida.

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