Canadá, asilo y refugio: el segundo destino ante el cierre migratorio de Estados Unidos
Por Diego Torres
El asilo y el refugio de personas migrantes en Canadá, nos permite ver las implicaciones de las medidas antiinmigrantes ejercidas por el gobierno estadounidense. Desde la administración de Bill Clinton, hasta la fecha, conforme estas medidas han dificultado el ingreso a Estados Unidos, tanto por vías legales como de manera indocumentada, también ha aumentado el número de personas migrantes que ven a Canadá, como un segundo objetivo en su búsqueda por escapar de la pobreza, la violencia y los desastres naturales que las han expulsado de sus comunidades.
Algo que próximamente México podría estar padeciendo en igual magnitud.
Desde que en 1996 entró en vigor la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante; Estados Unidos fortaleció sus leyes migratorias, aumentó sanciones y endureció los mecanismos de deportación. Ese proceso, no solo afectó a quienes intentaban llegar a Estados Unidos; también terminó golpeando a otros países que comenzaron a ser vistos como una segunda opción, del “sueño americano” y por lo mismo, empezaron a recibir parte de esa presión migratoria.
Los datos oficiales del gobierno canadiense, muestran cómo las solicitudes de asilo y refugio han ido en aumento en los años recientes. Canadá recibió más de 92 mil solicitudes en 2022, más de 144 mil en 2023 y más de 173 mil en 2024. Ese crecimiento, presionó su sistema migratorio y provocó retrasos que, en algunos casos, pueden llegar hasta 3.7 años, para que una solicitud sea decidida.
Ante esta situación, el gobierno canadiense tomó medidas que afectaron de manera significativa a los mexicanos. En febrero de 2024, impuso nuevamente requisitos de visa a ciudadanos mexicanos, después de un aumento importante en las solicitudes de asilo provenientes de México. El propio gobierno de Canadá, señaló que en 2023, las solicitudes mexicanas alcanzaron un récord y representaron el 17% de todas las solicitudes de asilo recibidas ese año.
La solicitud de visa no es nueva. Ya en 2009, Canadá también impuso visa a los mexicanos ante una problemática similar. En aquel momento, el gobierno canadiense señaló que en 2008, más de 9,400 solicitudes de refugio habían sido presentadas por mexicanos; eso representaba el 25% de todas las solicitudes recibidas, y solo el 11% de las revisadas habían sido aceptadas.
La diferencia es que hoy el contexto es más grave. Muchas personas mexicanas, al ver la facilidad que existía para llegar a Canadá sin visa, y lo difícil, caro y peligroso que es intentar llegar a Estados Unidos, vieron en el país del norte lejano, una posibilidad para escapar de la violencia que las expulsó de sus comunidades en México. Ante este hecho, Canadá decidió volver a pedir visa.
Este flujo migratorio, también generó presión dentro de Canadá. Entre las medidas implementadas, no solo estuvo la solicitud de visa para mexicanos; también hubo cambios al Programa de Trabajadores Extranjeros Temporales. En 2024, el gobierno canadiense anunció restricciones en empleos de bajos salarios, redujo el porcentaje de trabajadores temporales que algunos empleadores pueden contratar y limitó la duración de ciertos contratos.
Sin embargo, la necesidad de mano de obra barata y calificada, permitió que el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales continuara funcionando. Este programa, permite contratar trabajadores extranjeros para labores agrícolas por periodos de hasta ocho meses, cuando no hay suficientes trabajadores canadienses o residentes permanentes disponibles.
Canadá, no escapa de la explotación laboral de los migrantes. Puede presentarse como un país que abre espacios de trabajo temporal para personas extranjeras, pero también se beneficia de esa mano de obra y, al mismo tiempo, endurece sus medidas cuando la llegada de personas en busca de refugio o asilo generan presión política interna.
Otro aspecto a revisar del sistema canadiense, es su función como tercer país seguro; en especial para las personas que han pasado por Estados Unidos y después buscan protección en Canadá. El Acuerdo de Tercer País Seguro entre Canadá y Estados Unidos obliga, en términos generales, a que las personas soliciten protección en el primer país seguro al que llegan. Desde marzo de 2023, este acuerdo se amplió a toda la frontera terrestre entre ambos países, incluyendo cruces irregulares.
La manera en que se manejan estos casos en Canadá, no difieren mucho en su lógica general. Las personas que llegan buscando asilo, presentan su solicitud; después se revisa si es elegible y, si lo es, el caso pasa a la División de Protección de Refugiados, que toma la decisión de admitir o no a la persona solicitante.
En el caso de los mexicanos, los porcentajes muestran una situación contradictoria. En 2009 Canadá, justificó la visa señalando, que solo el 11% de las solicitudes mexicanas revisadas habían sido aceptadas. Pero en años recientes, la propia Junta de Inmigración y Refugiados reportó que, México volvió a colocarse entre los países con más solicitudes, lo que muestra que la presión no ha desaparecido, solo se ha transformado.
El sistema de asilo y refugio en Canadá, como en varias partes del mundo, ha sido afectado por las políticas injerencistas estadounidenses, que causan pobreza y violencia y que a su vez provocan desplazamientos de comunidades enteras. Después, las políticas antiinmigrantes desplegadas por Estados Unidos en la era moderna, obligan a que las personas busquen otros lugares donde puedan vivir de una mejor manera que en el lugar del cual fueron obligadas a salir.
Esto crea un gran problema; dentro de la emergencia que significa la migración irregular internacional, se pierde la línea entre quienes necesitan con mayor urgencia la protección que brinda el asilo humanitario y quienes quedan atrapados en un sistema saturado, lento y cada vez más restrictivo. Invariablemente, miles de migrantes quedan desprotegidos por completo.
Canadá, sigue siendo visto como una posibilidad para muchas personas migrantes. Pero también muestra las contradicciones del sistema migratorio internacional: se necesita al trabajador migrante, pero se rechaza al migrante pobre; se habla de derechos humanos, pero se imponen visas; se reconoce el derecho al refugio, pero se endurecen los filtros cuando aumenta la presión política.
El problema no está en las personas que migran. El problema está, en las condiciones que las obligan a salir, en los países que producen desplazamiento y en los gobiernos que, después les cierran la puerta cuando buscan sobrevivir.

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