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Por Diego Torres

Una característica de las rutas migratorias, es el nivel de peligrosidad que enfrentan los migrantes en su búsqueda por llegar al norte, ya sea a Estados Unidos o a la Unión Europea. Migrantes que sufren despojos, violaciones, lesiones, desapariciones e incluso la muerte; son temas recurrentes y ampliamente estudiados, pero el uso político de las rutas migratorias, es un tema del que poco se habla y mucho menos se reconoce en la actualidad.

En México, un tema que se ha hecho presente en los últimos tiempos, ha sido el de las caravanas migrantes, en especial desde 2018; cuando estos flujos migratorios crecieron de manera alarmante, poniendo en aprietos al Instituto Nacional de Migración, que ya contaba con un sistema decadente y corrompido y que, con la llegada de los migrantes, colapsó, obligando al Estado mexicano a enviar a la Guardia Nacional a la frontera sur del país para poner orden. Pero esto también, obligó a los migrantes a formar caravanas para poder continuar su camino hacia Estados Unidos, sin los riesgos que implicaba la migración en solitario.

En lo que se refiere a los flujos hacia la Unión Europea, es bien sabido que las rutas del Mediterráneo, son de las más peligrosas del mundo. Dicha peligrosidad, aumentó conforme los flujos migratorios se han intensificado. Las cifras de las adversidades que encuentran los migrantes en su camino, están lejos de mostrar la verdadera cara de la migración irregular en el mundo. La Organización Internacional para las Migraciones, considera al Mediterráneo central, como la ruta migratoria conocida más mortífera del mundo.

Tanto en Europa como en América, estas rutas tienen otra cosa en común: el uso geopolítico para desestabilizar países. El uso de los movimientos migratorios como instrumento de presión entre Estados, ha sido estudiado incluso bajo conceptos como “migración coercitiva” o “instrumentalización de la migración”. Se ha documentado la injerencia estadounidense, en casos de migrantes hondureños, venezolanos y cubanos, entre otros y recientemente, en Europa, el caso más reciente es el de Ceuta, en España.

Si bien Ceuta, se encuentra en el continente africano, el hecho de ser una ciudad autónoma española, ha atraído a migrantes a sus costas en busca de una ruta más accesible para dar el salto a la Unión Europea. Este caso es importante, porque nos permite revisar de manera detenida, el riesgo de que  los países de tránsito en los flujos migratorios, sirvan para desestabilizar gobiernos municipales, estatales e incluso federales. Ceuta ocupa, además, una posición particular: siendo un territorio español y europeo en el norte de África y estando sometida a un régimen fronterizo específico.

La migración hacia Ceuta es, como en muchas partes del mundo, migración irregular, de solicitantes de asilo y refugiados. Lo que hace atractiva a Ceuta, es su situación geográfica: estar en el estrecho de Gibraltar, en la costa norte de África, frente a la península ibérica, la convierte en una entrada para muchos migrantes hacia la Unión Europea, en especial si se compara con las demás rutas del Mediterráneo.

Todo esto, es el contexto de un tema mucho más profundo. Si bien, es entendible la atracción de Ceuta para los migrantes, lo que no es normal, es la cantidad de migrantes que, en un momento en el que las políticas migratorias a nivel mundial tienden a la criminalización y al endurecimiento de las medidas antiinmigrantes, están llegando de manera espontánea a Ceuta.

Aquí, es donde el análisis del papel que jugaron las redes sociales para incentivar a los migrantes a emprender el viaje es de vital importancia, ya que las redes sociales, si bien en algunas ocasiones permiten que la difusión de noticias se dé de manera orgánica, también están atravesadas por grandes intereses económicos. Asegurar que son las redes sociales, las que incentivan estos desplazamientos sería irresponsable, pero no mencionarlo lo sería aún más. Son escasos los estudios sobre este tema, pero en los centros de detención, los migrantes intercambian historias de cómo escucharon que ese era un momento propicio para emigrar. Esos datos, no están en los reportes porque a los migrantes, se les pregunta por qué emigraron y normalmente se contesta, que fue por pobreza o violencia, pero nunca se les pregunta, qué fue lo que los motivó a dar el primer paso. Aquí es donde resulta valioso analizar y estudiar el papel de los medios de comunicación y las redes sociales.

El Centro Nacional de Inteligencia español, denunció en julio de 2026, la circulación de convocatorias en redes sociales para intentar entrar en Ceuta. Estas convocatorias, alcanzaron aproximadamente a 180 mil seguidores, principalmente a través de dos grandes grupos de Facebook, además de mensajes difundidos por WhatsApp y otras redes sociales. Los documentos posteriormente desclasificados,  muestran que el 29 de julio, el CNI informó sobre convocatorias para intentar entrar por la valla y por mar; se señaló que dos grupos en redes sociales, sumaban alrededor de 180 mil seguidores. Es necesario seguir documentando, casos como el de Ceuta para poder prevenir el uso de los migrantes para agendas de desestabilización de gobiernos que solo usan al migrante.

La llegada de los migrantes, no fue abrupta; se dio de manera gradual hasta llegar a las cantidades que se hicieron noticia internacional. El 9 de septiembre de 2026, el Gobierno español publicó aproximadamente 40 informes, alertas y comunicaciones sobre la situación de Ceuta, correspondientes al periodo del 1 al 31 de julio. Entre ellos aparecen informes sobre entradas a nado, análisis de la situación migratoria entre Marruecos y Argelia, además de alertas relacionadas con nuevas entradas en Ceuta y Melilla. Esto abre la puerta a la necesidad de revisar esta otra ruta migratoria: la de la pasividad o indiferencia de los gobiernos para atender los flujos migratorios.

Es obligado voltear a ver, la participación de todos los países de origen, destino y tránsito; cuál es su responsabilidad en la ruta del migrante?. ¿Hasta dónde es responsable cada uno de los migrantes que llegan a sus fronteras y de los que transitan para poder llegar a la siguiente? Así como de los países que causan la migración, que en la mayoría de los casos, son los que terminan siendo, el  país de destino de los migrantes. 

La ruta migratoria, de la desestabilización de los gobiernos mediante los medios digitales, es una ruta aún más peligrosa; ya que es deliberadamente dirigida con el objetivo de dañar gobiernos, sin importar las vidas de los migrantes. Esta ideología, no siente remordimiento por las vidas de quienes ve como ajenos; por el contrario, entre más daño se hace, mejor para los intereses que persigue. También la ruta de la indiferencia, causa daño a los migrantes, así como la falta de programas que busquen, atender las necesidades de movilidad de una población que ha sido obligada a abandonar sus lugares de origen.

Las rutas migratorias, van mucho más allá de los caminos físicos que recorren los migrantes y, aunque no se vean, no dejan de ser peligrosas. El caso de Ceuta, está lejos de resolverse y debe ser estudiado por México, ya que ser vecino de Estados Unidos, tener millones de migrantes indocumentados en aquel país, contar con una frontera sur altamente porosa y tomada por el crimen organizado, así como tener un gobierno que no se somete ante el imperio, la pone en condiciones propicias para ser atacado con la migración.

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