El miedo como estrategia política en estados unidos
Por Diego Torres
La migración y el futuro político de Estados Unidos están vinculados. Todas las acciones implementadas, hasta la fecha por Donald Trump utilizando, tanto a la Guardia Nacional como al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), son para propagar el terror entre la comunidad migrante en todo el país, principalmente en los estados gobernados por el Partido Demócrata; tienen un único objetivo: asegurar el triunfo en las elecciones de noviembre, incluso si para ello, tuviera que impedir que las elecciones se lleven a cabo, para evitar perder el control que mantiene en ambas cámaras.
Minnesota: persecución migratoria y “terror” cotidiano
La persecución migratoria en Estados Unidos no cesa, a pesar de las declaraciones del gobierno de Donald Trump de aplicar un “enfoque más suave” en ciertas acciones del ICE, tales como: “sacar” a los agentes de ICE de Minnesota, tras el aumento de protestas de la población de Minneapolis y del gobierno estatal, después de los asesinatos de dos ciudadanos estadounidenses (Renne Good y Alex Pretti). Aquello quedó sólo en una declaración; si bien es cierto que se retiraron en una primera etapa a setecientos agentes, dejando en campo a otros dos mil y posteriormente se informó que se retirarían a otros mil; lo que implicaría que mil elementos continuarán aterrorizando a los migrantes y realizando detenciones en el estado.
Esta disminución parcial de la presencia de ICE, no se da sólo por las manifestaciones en contra; también se da a través de una presión por parte del gobierno de Trump, que a través de su fiscal general Pam Bondi, exigió a autoridades de Minnesota, que colaboren con ICE y entreguen las listas de sus votantes para “poner fin al caos”, según lo reportó la agencia EFE. Incluso el senador de Arizona, Rubén Gallego, criticó en su cuenta en X la misiva enviada por Bondi y denunció, que se está tratando de alterar los censos con la vista puesta en las elecciones de medio término.
Órdenes administrativas, redadas y caos colectivo
Las acciones intimidatorias del gobierno de Donald Trump, se han reconfigurado en los últimos días. En primera instancia, los agentes de ICE, llegaban a las puertas de los migrantes con órdenes administrativas para detener a supuestos criminales. Sin embargo, después de las primeras detenciones, la comunidad migrante se organizó y no se dejó sorprender con esas medidas, haciendo valer sus derechos.
Ante esta respuesta, las instrucciones a los agentes de ICE fueron, pasar a las detenciones masivas en lugares públicos, con el objetivo de detener a la mayor cantidad de personas migrantes, además de crear el caos colectivo: infundir miedo e incitar a la violencia, que posteriormente, podría ser utilizada para invocar un estado de excepción en caso de ser necesario, para evitar las elecciones de noviembre. Estas acciones también fracasaron, a pesar de haber herido a decenas de migrantes, asesinado por lo menos a dos migrantes, disparando cinco tiros a una manifestante, a quien los agentes acusaron de embestir su unidad vehicular, pero días después el video de ese vehículo, mostrara que fueron ellos los que chocaron el carro de la mujer manifestante y posteriormente le dispararon sin compasión, otros dos migrantes, que perdieron la vida por supuestamente intentar “escapar” de los agentes de ICE e incluso el ya mencionado asesinato, captado en video de dos ciudadanos estadounidenses a quienes el gobierno estadounidense, acusó de terroristas domésticos.
La respuesta de Donald Trump, ante estos fracasos ha sido escalar en su agresión, no sólo a los migrantes sino a la misma Constitución de Estados Unidos. Un memorándum obtenido por la agencia AP, indica que se les permite a los agentes de ICE utilizar la fuerza para entrar a un domicilio basándose únicamente en una orden administrativa; esto representa una clara violación a la Cuarta Enmienda, la cual requiere que sea un juez quien emita una orden, para poder allanar el domicilio de las personas, para evitar los posibles abusos de la autoridad. Abusos que hoy, son una constante en varias partes del país.
Estas violaciones y la presión de la administración Trump, por lograr la meta de una deportación masiva durante su mandato, han escalado hasta llegar a agencias como la Lotería del Estado de Florida, que ha puesto a sus agentes al servicio de ICE, para detener a migrantes indocumentados. Esto aumenta la presión sobre la comunidad migrante, de por sí aterrorizada por las acciones del gobernador DeSantis, quien en su último discurso informó, que había detenido por lo menos veinte mil migrantes.
Freno judicial a la embestida trumpiana
No todo son victorias para Trump. Un juez federal emitió una orden que le prohíbe a ICE, acceder a datos tributarios para localizar a migrantes indocumentados. Esto representa dos cosas.
Primero: Trump quiere tener a la mano toda la información sobre los migrantes indocumentados e incluso sobre residentes, no sólo para detener y deportar a los que necesite en cualquier momento,sino para justificar sus acciones ante su electorado; pese a las mentiras dichas por Donald Trump y reportadas por medios como Fox, la comunidad migrante indocumentada en su mayoría reporta y paga sus impuestos, como lo hacen los residentes legales y ciudadanos estadounidenses y de llegar esa lista al gobierno, los pondría en una situación aún más vulnerable de ser detenidos. Además, los datos de las declaraciones de impuestos de los residentes legales y naturalizados podrían ser utilizadas por el gobierno para buscar cualquier error o irregularidad para detenerlos y de ser posible, deportarlos.
Segundo: la acción del juez deja en claro que la comunidad migrante, es importante y necesaria para el funcionamiento y la prosperidad de Estados Unidos. Esta acción, no sale de la buena voluntad; no se trata de lo que es justo, al menos no en este momento: se trata de la pérdida que representaría para la nación la paralización de ingresos de los trabajadores indocumentados, que sostienen en buena medida a la nación estadounidense.
Detenciones masivas sin “beneficio” para EE.UU.
Cada día que pasa en este entramado de detenciones e impulso del miedo, es un día más para que ciudadanos estadounidenses, se den cuenta de que el interés de las detenciones masivas prometidas por Trump, no es en beneficio de Estados Unidos; pese a que se presume, que se ha detenido a la mayoría de los migrantes “delincuentes”. Diversos reportes señalan, que más del 70% de las personas detenidas carecen de cualquier tipo de récord criminal, incluso de delitos menores.
Y mientras el gobierno insiste en vincular migración con violencia, la realidad apunta en otra dirección: la violencia, los tiroteos mortales y no mortales, no tienen ninguna relación con la comunidad migrante; al menos así lo indica un reporte de la Universidad de Cincinnati.
Conforme el tiempo avanza, MAGA se fractura. Latinos que apoyaron a Trump, hoy están siendo perseguidos o por lo menos detenidos por su perfil racial, los blancos que enardecidamente impulsaron a Trump para que les resolviera sus problemas económicos, hoy se encuentran en peores condiciones financieras y no ven para cuando pueda cambiar el panorama. La popularidad de Trump, cae lenta e inevitablemente.
El despertar de la protesta latina en Texas
La ola de violencia generada en Estados Unidos, enfocada principalmente en estados demócratas, está teniendo repercusiones incluso en estados republicanos. La xenofobia, con la que actúan los miles de nuevos agentes de ICE, no se interesa por partidos políticos, ellos están motivados por un supremacismo racial que ha golpeado a toda la población no blanca, en Estados Unidos. La violencia con la que actúan, no respeta a nadie; se ha logrado documentar el trato inhumano a mujeres embarazadas que son arrestadas de manera agresiva, así como la detención de mujeres y niños en condiciones precarias, por más tiempo del que permite la ley y el aumento de detenciones por perfil racial, está obligando a latinos que en su momento apoyaron a Trump, a que hoy se manifiesten en su contra.
Las protestas, han llegado incluso a estados como Texas —gobernado por un republicano radical, que desde hace años ha impulsado una agenda antiinmigrante completamente xenófoba; estado en el cual Donald Trump ganó ante Joe Biden— que hoy muestran un cambio: una buena parte de su población, altamente latina, empieza a manifestarse, ante la persecución que también están viviendo, incluso aquellos que son ciudadanos estadounidenses.
Si bien todas las acciones de persecución de migrantes, están basadas en la continuidad del poder republicano, después de las elecciones de medio término; también es cierto que conforme nos acerquemos a esa fecha y las protestas aumenten y la popularidad de Trump disminuya, el riesgo crecerá para los migrantes: seguirán siendo el chivo expiatorio que Trump, que utiliza para desestabilizar al país e imponerse y perpetuarse en el gobierno de Estados Unidos.

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