Written by

,

Violencia laboral e infancia migrante en el agro canadiense

Por Diego Torres

Uno de los aspectos, donde se percibe con mayor claridad la violencia contra los migrantes se da en el campo laboral; en especial en las actividades relacionadas con la agricultura. El aislamiento de los campos de cultivo, respecto de las ciudades, dificulta el acceso a información y recursos para la defensa de los derechos de las y los trabajadores.

A esta problemática, se le suman variantes por regiones, gobiernos e incluso por la misma población. Si bien es cierto, que los abusos contra migrantes se documentan a gran escala en Estados Unidos, también en Canadá se da el abuso hacia los migrantes: pese a contar con acuerdos que podrían indicar un respeto a sus condiciones, la verdad, es que también se favorecen de la explotación de los migrantes.

Esta falta de visibilidad, de la situación de los trabajadores migrantes en Canadá, es una alerta aún más seria; cuando se analiza la migración infantil, ya que, si los adultos son abusados, los menores lo son aún más.

El candado formal y la realidad que lo desborda

A primera vista, Canadá no muestra señales de reclutar a menores extranjeros para trabajar en el campo. El Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales (PTAT), es el principal mecanismo de reclutamiento y el gobierno de Canadá, a través de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC); exige que la persona sea mayor de 18 años, obligando a que los hijos de los trabajadores ya reclutados, tramiten su propio permiso en caso de querer laborar.

Esto que parece ser, el candado ante el abuso de menores, en la práctica, puede convertirse en una cortina que esconde un abuso tolerado, tanto por el gobierno canadiense como por el mexicano.

La realidad en Canadá, es que existe como en todo país, el trabajo informal o encubierto, dentro de diversos sectores, entre ellos el agrícola. Esto se agrava cuando los trabajadores agrícolas temporales, viajan con sus familias y son obligadas a vivir en entornos precarios, lo que los vuelve sujetos vulnerables a la explotación.

Riesgos en granjas y ausencia de reconocimiento

La Canadian Agricultural Safety Association (CASA), advierte que niñas, niños y adolescentes enfrentan peligros en las granjas; peligros que no aparecen en otros sectores. Y esta advertencia es general; no contempla los peligros de los menores migrantes, que trabajan sin ser reconocidos. Entre 1990 y 2020, el reporte de Lesiones infantiles y juveniles en la agricultura, mostró lesiones y muertes agrícolas de población infantil y juvenil.

Regulación provincial: brechas que abren la puerta

La estructura del gobierno canadiense, contribuye a la explotación del trabajo de los menores, ya que al no existir una sola regla nacional y depender de las regulaciones de cada provincia, se da entrada al trabajo juvenil en el campo, desde edades menores a las que se piden en el PTAT.

  • En Columbia Británica, una reforma en 2021 permite que niños a partir de 12 años puedan laborar.
  • En Quebec, la edad es de 14 años, pero la CNESST permite una edad más temprana en algunos casos.
  • En Alberta, uno de los casos más distintivos de permisividad, se indica que las reglas de empleo juvenil, no aplican al trabajo en granjas y ranchos. Incluso se ha aclarado que, en granjas y ranchos, trabajadores familiares, voluntarios y trabajadores en pequeñas explotaciones, pueden quedar exentos de varios estándares laborales, tales como reglas de horas de trabajo, descanso y pago de horas extra.

Todo esto, abre la puerta para la explotación de los menores migrantes.

Permisos atados, miedo y silencio

A lo anterior, se suman las condiciones en las que laboran los adultos: si bien llegan con un permiso de trabajo legal, este no les permite la libertad de trabajar donde puedan, sino que los mantiene atados a un solo empleador. Esta limitante, es una de las principales razones por las que no se denuncian los abusos en el agro canadiense.

No existe una base pública nacional de denuncias sobre menores migrantes explotados en granjas de Canadá, lo cual muestra el desinterés, ante las infancias: si se permite el trabajo infantil o juvenil, debería existir un sistema que vigile, que no sean explotados. Esto no es una observación gratuita: es resultado de ver, que la agricultura canadiense admite trabajo juvenil e infantil en varias provincias; que el agro, es un sector de alto riesgo, especialmente para menores; y que el sistema de trabajo migrante temporal en Canadá, produce condiciones estructurales de explotación, temor a denunciar y dependencia del empleador; todo ello respaldado por la información disponible en instancias como la CNESST. 

La atención de este asunto, debe ser prioridad. La explotación y abusos que sufren los migrantes trabajadores temporales en Canadá, no es un rumor nuevo. Es necesario incentivar la denuncia y, para ello, es indispensable proteger a los migrantes ante la eventual imposibilidad de volver a ser contratados, por aparecer en listas negras que les impidan trabajar, por el simple hecho de reclamar sus derechos. Este problema se agrava, cuando se habla de menores migrantes, quienes incluso carecen de la posibilidad de trabajar documentadamente.

Deja un comentario